miércoles, febrero 10, 2010
En honor a mi maestra Magaly
domingo, febrero 07, 2010
Invictus: el poder de la integración
Desde que vi el trailler de "Invictus", la más reciente película de Clint Eastwood, sabía que me iba a gustar.domingo, enero 10, 2010
Asesino Ninja o la mala conciencia

Ayer vi la película Asesino Ninja. No fue mi elección, es decir, no fui porque quise. Fui para acompañar a mi novio que quería verla y además, porque no había otras opciones en el cine para el sábado en la noche.
En fin, fui a verla. Ya me habían dicho que la peli iba de sangre, golpes y violencia. No lo dudé con semejante nombre.
Los primeros cinco minutos del film pueden generar dos reacciones: salirte de la sala o quedarte pegado a la silla a ver cómo sigue la historia. Nosotros nos quedamos. Los realizadores fueron inteligentes y la cinta no llega a las dos horas. Demasiada sangre y violencia para 120 minutos.
Así como los primeros cinco minutos fueron definitivos; para mí, los cinco finales lo fueron aún más y fueron los que me hicieron pensar que valió la pena ir a ver la peli.
Trataré de hacer un resumen de cómo va la historia: Está un “Ninja Padre” llamado “Ozunu”, quien dirige un grupo de Ninjas llamados “Los Ozunu”. La agrupación es milenaria y está conformada por niños huérfanos que se “forman” (o deforman, depende de cómo se vea) bajo la filosofía de este señor que funge como “padre” y que les enseña a ser “Ninjas asesinos”.
Los errores se resarcen con un castigo físico. El dolor es mental. El honor es lo más importante. Quien intenta escaparse del clan, debe pagarlo con su vida. Son algunas de las ideas con las que crecen estos chicos y chicas. Los castigos físicos están a la orden del día.
Como suele suceder, hay un Ninja que rompe el molde. El nombre que le otorgan es “Raizo”. Es uno de los más fuertes de la camada. Mientras crecía, Raizo comparte buenos y malos momentos con “Kiriko”, una niña que también forma parte del grupo y que desde muy pequeña mostró ser diferente, tener pensamientos e ideas propias. Ella le habla a Raizo del corazón, de ser libres, de escapar. Lamentablemente o favorablemente, ella pagó con su vida su diferencia. Intentó escapar y la atraparon, por lo que su corazón fue arrancado de su pecho delante de sus hermanos, como tenía que ser.
Pasan los años y Raizo se hace hombre. Y sigue viviendo bajo la sombra de “su padre” y la organización, hasta un momento específico, en el que las circunstancias, los hechos, los recuerdos de “Kiriko” y su corazón, hacen que cambie de rumbo y gire en “U” para combatir a los que lo formaron y a sus propios hermanos.
Raizo se convierte en el enemigo, queda excluido de los Ozunu. Su vida corre peligro. Él, por su parte, está decidido en eliminar a su padre y ser libre, respirar y vivir según dicte su corazón.
Detrás de este breve resumen, hay una historia más gringa de investigación, los buenos y los malos, asesinatos, la policía detrás de los Ninjas que no logran atrapar, una investigadora muy especial y un policía metidos en el cuento, etc.
Pero lo que me llamó la atención de esta película tiene que ver con lo que Bert Hellinger, creador de las Constelaciones Familiares, llamó la buena y la mala conciencia.
Hellinger dice que actuamos con “buena conciencia” cuando actuamos igual a nuestros ancestros, a nuestra familia. En el caso de “Los Ozunu”, sería actuar como el padre adoptivo: asesinar, matar al enemigo, no tener piedad con el otro, no sentir dolor.
Lo contrario, “la mala conciencia”, es justamente lo opuesta: es hacerlo diferente a nuestros ancestros. Si ellos son ladrones y yo no robo, actúo bajo esta mala conciencia. Como lo hizo Raizo al atacar a su padre. El protagonista de la película es el ejemplo de esta mala conciencia.
¿Cuáles son las consecuencias de actuar bajo la mala conciencia?
Lo más probable es que pase como a Raizo, que quedó fuera de su camada, dejó de ser hermano de sus hermanos, dejó de ser el hijo de su padre adoptivo, dejó de ser quien despertara orgullo en él para convertirse en una vergüenza para “Los Ozunu”.
El precio que tiene que pagar Raizo por ser “diferente” es parecido al que pagó “Kiriko”. Su vida corre peligro. No pertenece. Queda excluido. Es una lucha constante. Es parecido a lo que nos puede pasar dentro de nuestra historia familiar, si no compartimos el pensamiento de los nuestros: ¿Cuál es nuestra suerte?, ¿Qué nos pasa?, ¿Cómo nos sentimos”.
Aquí, en esta diatriba, podemos tener dos opciones: volvemos a actuar desde la buena conciencia y seguimos “perteneciendo” a nuestro grupo de origen. O actuamos desde esta mala conciencia y dejamos de pertenecer. No hay una forma correcta de hacerlo.
En todo caso, habría que hacer como lo hizo Raizo en la película “Asesino Ninja”. Seguir sus instintos, su corazón (esté donde esté), cortar los alambres que le impedían crecer libremente, escalar el muro y mirar el nuevo horizonte.

lunes, noviembre 02, 2009
Descubrimiento musical

No escucho mucho la radio. El IPOD suele estar instalado antes de encender el auto. Sin embargo, este sábado no fue así. Arranqué y la radio estaba encendida.
viernes, octubre 16, 2009
El bueno y el malo. ¿Quién es quién?

Apuntes de Constelaciones Familiares:
El bueno y el malo. ¿Quién es quién?
Hay mandatos sociales. Hay, en teoría, cosas que se deben hacer y otras que NO se deben hacer. Están los llamados buenos y los llamados malos. Están los que reciben aplausos y los que son señalados por los demás. Mi pregunta es: ¿Quién tiene la razón? Otra pregunta: ¿Quién es el bueno y quién es el malo?
Gracias al trabajo y al aprendizaje que he tenido la suerte de ver y tener con Constelaciones Familiares, cada vez me paro menos a pensar en los buenos o los malos de las historias. Cada vez hay menos juicios ante lo que hace uno o el otro. Cada vez hay menos señalamientos.
Trato de mirar cada historia con ojos bien abiertos y sin dejarme de maravillar de lo grande que es el balance y la compensación en cada grupo, y de cómo se cumple una y otra vez, especialmente, cuando alguien queda excluido de la familia.
Del lado del “malo”
Cuando me cuentan una historia de alguien “malo”, una persona que se comporta “mal”, una persona que hace “lo peor”, un ser humano que “se sale de lo establecido”, mi primer pensamiento es: ¿A qué persona de su familia estará representando? ¿Con quién estará embrollado? ¿De dónde proviene este supuesto mal?
En este punto me recuerdo de Carola Castillo, quien en nuestra formación solía decirnos algo así como que cuando le mostraban al bueno y al malo, ella se sentaba al lado del malo, pues quizá los supuestos buenos eran más numerosos y quizá hacía falta alguien que se sentara junto al supuesto malo, lo mirara y le diera un lugar.
Y es que regularmente, ¿Qué hacemos con los malos? Los excluimos, los sacamos de nuestra vida, lo execramos de la familia, les dejamos de hablar. Y allí comienza o sigue el desbalance, dependiendo de la historia.
Por ejemplo, si vemos a dos hermanos: uno de ellos trabaja, estudia, es responsable, no se mete con nadie. El otro, es alcohólico, enfermo, quizá roba o es adicto. ¿Quién es el bueno? Respuesta rápida: el que no se mete con nadie. Quizá el otro sea el excluido, señalado, execrado, porque es el malo.
En la teoría de Constelaciones Familiares, cuando se trata de los hermanos, se dice que entre ellos, sin importar la cantidad, se reparte (por así decirlo), los temas de la familia, tanto los buenos como los menos buenos. Sin embargo, puede pasar que uno de ellos, generalmente el mayor, tome una mayor carga de los problemas; de esta manera, los otros hermanos quedan con menos carga, más livianos.
Lo anterior, aunque suene extraño, termina siendo un acto de amor, de lealtad. “Por ti, hermano y por mi familia, tomo esta carga. Te dejo más liviano a ti, más libre. Lo tomo yo antes de que lo tomes tú”, serían las palabras del hermano mayor.
Con esta mirada y tomando el caso anterior, vale preguntarse de nuevo: ¿Quién es el bueno y quién es el malo? ¿Quién lo hace mejor y quién lo hace peor? ¿Quién paga el precio más alto?
Mirar, asentir y honrar
Bajo esta perspectiva y con el ejemplo anterior, hay dos aspectos importantes a tomar en cuenta.
El primero, que el hermano “bueno”, pueda mirar y reconocer a su hermano “malo”. Que pueda asentir, aunque sea doloroso, a ese destino. Que pueda mirar que gracias a esta carga, él está un poco mejor. A veces es difícil, especialmente, cuando hay miedo, dolor, rabia e incluso puede haber una pregunta intrínseca: ¿Qué pasa que yo estoy “bien” y mi hermano está “mal”?.
Puede también darse el siguiente pensamiento: “Yo quiero que mi hermano esté bien”. Y detrás de esta frase hay un irrespeto al destino del otro. No se reconoce su carga y se le critica. Es paradójico y es lo que señala la teoría de Constelaciones Familiares.
La mirada que brinda solución entre estos dos hermanos es que el que está “bien” pueda mirar y honrar a su “hermano malo”, que pueda asentir a su destino. “Hermano, ahora puedo mirarte y puedo mirar lo que haces por mí. Honro tu destino, con amor y dolor. Y haré lo mejor que pueda con mi vida. Gracias por tomar esta carga por mí y por nuestra familia”, pudieran ser sus palabras de resolución.
Con esta resolución, no sólo puede cambiar la relación entre estos dos hermanos, sino también puede evitar las repeticiones en las siguientes generaciones.
Salir del embrollo
Personalmente, creo que asentir al destino de un ser amado puede ser difícil e incluso doloroso, especialmente si se trata de un destino con más carga. ¿Cómo asentir al cáncer de un familiar? ¿Cómo decir SI a un accidente de un ser querido? ¿Cómo honrar el destino de un adicto al que amo?
Lo anterior requiere de fuerza, de valentía, de dignidad. Es un reto a la arrogancia, a nuestra necesidad de querer cambiar lo que le sucede al otro y solo mirarlo sin intención.
Ahora bien, como decía al principio de este texto, al mirar un caso de víctimas y perpetradores, trato de observar quién falta y a quién podría estar representando el cliente o qué puede estar mirando que los demás miembros de su familia no ven.
Imaginemos el mismo “hermano malo”, el que está enfermo, es adicto o alcohólico. Éste, podría estar imitando el destino de un perpetrador de su familia o podría estar haciendo balance por una víctima de su familia que fue excluida por dolor.
Una solución posible para el sistema está en traer a la constelación a una víctima y su perpetrador de la familia con la que trabajamos. Sin importar necesariamente la generación con la que trabajemos, o si tenemos la información exacta de lo que sucedió en esa familia.
Sólo cuando la víctima y su perpetrador puedan encontrarse, el sistema tendrá un poco más de paz. Y esta persona, embrollada en su sistema, tendrá un poco más de libertad para elegir lo que decida desde otro lugar, con menos carga.
“Ahora puedo mirarlos. Junto en mi corazón y en mi alma a todas las víctimas y perpetradores de mi sistema. No puedo hacer nada por ustedes, es mucha carga para mí. Por favor, mírenme con cariño si lo hago diferente a ustedes, si dejo de ser el perpetrador o la víctima, si soy un poco feliz. Por favor.”
Cada familia es perfecta. Cada quien hace lo mejor que puede con su destino. A veces la carga es más pesada, a veces más liviana. Y siempre estamos unidos a los nuestros, más allá de quien sea el bueno o el malo. Todos cabemos. Todos tenemos un lugar.

Autora del texto: Raiza Ramirez
Psicoterapeuta Gestalt y Terapeuta en Constelaciones Familiares.
lunes, septiembre 21, 2009
Yo soy Wall-e
Acabo de estar de vacaciones en Canadá. Específicamente en Montreal. Una ciudad hermosa, organizada, grande.Y con muchas particularidades, entre ellas, la cantidad de inmigrantes que alli viven. Gente de todos los colores, idiomas, países, modos de andar, olores y demás. Hubo un día en el que estuve caminando por el centro de la ciudad tratando de encontrar a los canadienses y me costó saber cuáles eran.
Mi encuentro fue con amigos venezolanos que tienen algún tiempo viviendo en esta ciudad. Diferentes modalidades, formas de estar, modos de vivir. Algunos solos y felices; otros, solos e infelices; otros en familia con bebé nuevo, otros en familia ya con hijos adolescentes. De todo un poco. Lo que todos tenemos en común es que somos venezolanos.
Uno de los pensamientos comunes que encontré fue el rechazo hacia la vida que se vive en Venezuela en este momento. Si bien, no todos lo comparten, es algo que se repite. Se sorprenden, luego de algún tiempo viviendo fuera de su tierra natal, que aún haya personas que vivamos en ese país tan particular y desordenado como el que tenemos. Y más aun se sorprenden cuando les digo que además de todo, me va bien, que estoy tranquila y que mi vida es buena, a pesar de los problemas reales con los que convivimos los venezolanos día a día.
Mientras conversaba de esto de "sobrevivir" en Venezuela con Carlos y Roberto, me llegó una imagen con la que me senti identificada plenamente: la de Wall-e, el robot de la pelicula de Pixar.
Él vive en medio de un desastre, un basurero, de desechos... y aún asi, logra mantener un container (su hogar) super equipado, con millones de cosas útiles que además, pueden ayudarlo a el mismo y a los demás.
Me sentí identificada con el, tanto por lo que hago como profesion, como lo que hago con la vida: transformar y al mismo tiempo, transformarme en ese cambio.
Soy Wall-e.
domingo, agosto 23, 2009
De cómo fue que pasé de periodista a terapeuta

Algunas personas me han preguntado que cómo fue que cambié de profesión y pasé de ser una comunicadora social a una psicoterapeuta gestalt.
viernes, julio 31, 2009
Cómo la inseguridad me confunde
martes, julio 28, 2009
Nuevo Grupo de Constelaciones Familiares. Sep 09

Grupo de Constelaciones Familiares
Abre en septiembre de 2009
Dirigido a psicólogos, terapeutas y estudiantes de psicología
Día y hora: Dos sábados al mes, de 9 a.m. a 2 p.m.
Durante ocho encuentros, trabajaremos tanto teoría, práctica y vivencias sobre Constelaciones Familiares, para que los participantes puedan conocer las leyes y bases que sustentan este trabajo terapáutico y así, empiecen a dar sus primeros pasos en el área, cada uno desde sus posibilidades, su enfoque de trabajo y su forma.
Contenido temático:
+ ¿Qué es constelar? ¿Para qué constelamos?
+ Base teórica. Los órdenes del amor.
+ La actitud terapéutica frente al cliente.
+ La percepción y su importancia para el trabajo.
+ La entrevista. La búsqueda del tema. Armando el genograma.
+ ¿Cuándo constelamos y cuándo no? Selección de casos.
+ ¿Qué buscamos como consteladotes?
+ Movimientos sistémicos y Constelaciones. Semejanzas y diferencias.
+ La importancia de la madre y del padre.
+ Los hermanos, el orden, adopción, abortos.
+ La pareja y parejas previas.
+ Los excluidos: buscando a los que faltan.
+ La buena y la mala conciencia. Todos queremos pertenecer o cómo se repite la historia.
+ La enfermedad como camino.
+ Constelaciones organizacionales.
+ El balance: ¿quién es el bueno y quién es el malo?
+ Frases de resolución. Cuáles usar, cómo, dónde y para qué.
+ Análisis y trabajo de diferentes dinámicas familiares.

Otros detalles:
* Este seminario comienza en septiembre y termina a principios de diciembre de 2009. Haremos un total de ocho encuentros.
* Los encuentros serán los días sábado. Comenzaremos a trabajar a las 9.00 a.m. y culminaremos a las 2.30 p.m.
* Para este grupo sólo estarán disponibles doce (12) cupos.
Si estás interesado en participar, manda un correo a raizaramirez@gmail.com, con tus datos (nombre, teléfono, profesión u ocupación) y con unas breves líneas en las que nos cuentes tus motivaciones para participar en este seminario. Te responderemos con otro correo, en el que te enviaremos los detalles de la formación.
Facilitadora:
Raiza Ramírez. Psicoterapeuta Gestáltica y Consteladora Familiar.
Contacto: 414-2841097 / 412-9631191 o escribir un mail a raizaramirez@gmail.com
lunes, julio 27, 2009
Lie to me
