miércoles, febrero 10, 2010

En honor a mi maestra Magaly

Magaly (creo que el apellido es González) fue mi maestra guía y de Sociales en cuarto grado. Siempre me cayó muy bien. Magaly era muy pequeña de estatura (casi del mismo tamaño de nosotras sus alumnas) y era una profesora muy cercana para un colegio tan estricto como ese donde estudié parte de primaria y bachillerato.

Luego de pasar de cuarto grado, seguí en contacto con Magaly. Conversábamos en algunos momentos, nos saludábamos. Ella siempre me cayó bien.

Cuando empecé sexto grado, Magaly se me acercó y me propuso algo que me pareció super descabellado en ese momento: que yo fuera la presentadora de los actos culturales de toda primaria.

Cada mes, dependiendo del calendario y la efemérides correspondiente, cada grado debía organizar un pequeño acto cultural: una lectura, hacer una dramatización, recitar un poema, entre otros. Hasta ese momento era Magaly la encargada de presentar los actos. Y no se cómo se le ocurrió que yo podía hacerlo.

Al final, no se bien cómo, acepté. El primer acto fue en octubre. Me parece que era sobre el Descubrimiento de América. Recuerdo que estaba super nerviosa: debía hablar delante de toda la escuela primaria.

Mi trabajo comenzaba dos semanas antes del acto. Me paseaba por todos los salones del colegio para conversar con las maestras y ver qué iban a presentar en esta oportunidad. A la semana, volvía a pasar para confirmar la presentación y chequear que no hubiera repeticiones en cada uno de los actos. Luego, me sentaba con Magaly y revisábamos juntas el contenido y el orden que le íbamos a dar. Y por último, me tocaba el día del acto, presentar -cual animadora de TV, con micrófono en mano y todo- cada uno de las lecturas o dramatizaciones.

El primer día que me tocó fungir de animadora estaba super nerviosa. Yo tenía 11 años. Llevaba todo escrito cuidadosamente y ya había practicado en mi casa. Creo que dentro de todo, no salió tan mal. Por lo menos, cumplimos con la meta.

Mientras pasaban los meses y los actos, el trabajo se hacía más sencillo, tanto el de organizar el evento como la presentación del mismo. Ya no practicaba en casa. Ya no escribía lo que iba a decir. Ahora improvisaba.

Recuerdo que me encantaba la parte de organizar los actos. Era una oportunidad perfecta para salirme del salón de clases y pasear por toda la primaria sin que nadie me dijera nada. Conocía a todas las maestras de la escuela y hablaba con cada una de ellas. Era divertido armar el programa.

Le fui tomando el gusto al micrófono. Perdí el miedo y la pena de hablar en público. Incluso, le podía dar ánimo a los otros niños que estaban muy nerviosos por tener que leer frente a cientos de otros niños.

Al final del año, me tocó dar el discurso de cierre de la primaria. Fue divertido y emocionante.

Estoy segura que esta experiencia me marcó de por vida. Se que esa forma con la que me enfrento a un grupo de alumnos en este momento tiene que ver con este sexto grado y mis presentaciones en los actos culturales. Desde ese momento ya nunca más sentí temor de hablar en público, hacer exposiciones o conversar delante de la gente. Y siempre le estaré profundamente agradecida a Magaly, esté donde esté.


domingo, febrero 07, 2010

Invictus: el poder de la integración

Desde que vi el trailler de "Invictus", la más reciente película de Clint Eastwood, sabía que me iba a gustar.

Movilizadora, humana, no cursi, directa, mostrando todo, sin exclusiones, nada extravagante.

La excusa del deporte para unir a un país.
La visión de un hombre que lejos de separar, buscó la integración de su gente.
La pasión de un equipo por lograr una meta, en nombre de los habitantes de su país, de todos los habitantes de esa nación.

La integración de unos y otros.

Está basada en una historia real. La cinta narra cómo Mandela se sirve del Rugby -muy popular entre los Afrikáners- para que todo el pueblo Surafricano pudiera unirse en una sola nación, un solo canto, una sola bandera.

De una nación dividida pasa a ser un espacio en el que todos caben, todos logran celebrar los tantos de su equipo, los blancos y los negros. Los que antes se perseguían ahora comparten en un estadio la fuerza de una abrazo que tiene un mismo fin: ver a su equipo convertirse en el campeón del mundo.

La palabra integración resume para mí esta historia. La posibilidad de mirar al otro (aunque piense diferente a mi) y darle espacio. La posibilidad de tratar al otro diferente a como me ha tratado a mi. La fuerza del ejemplo y del liderazgo, que en la película se ve tan clara en el mismo Mandela, Morgan Freeman, como en el capitán del equipo, interpretado por Matt Damon.

Es una película completa. Sin desperdicios. De esas que ojalá todos los que vivimos en Venezuela podamos mirar y aprender algo de ella.




domingo, enero 10, 2010

Asesino Ninja o la mala conciencia


Ayer vi la película Asesino Ninja. No fue mi elección, es decir, no fui porque quise. Fui para acompañar a mi novio que quería verla y además, porque no había otras opciones en el cine para el sábado en la noche.

En fin, fui a verla. Ya me habían dicho que la peli iba de sangre, golpes y violencia. No lo dudé con semejante nombre.

Los primeros cinco minutos del film pueden generar dos reacciones: salirte de la sala o quedarte pegado a la silla a ver cómo sigue la historia. Nosotros nos quedamos. Los realizadores fueron inteligentes y la cinta no llega a las dos horas. Demasiada sangre y violencia para 120 minutos.

Así como los primeros cinco minutos fueron definitivos; para mí, los cinco finales lo fueron aún más y fueron los que me hicieron pensar que valió la pena ir a ver la peli.

Trataré de hacer un resumen de cómo va la historia: Está un “Ninja Padre” llamado “Ozunu”, quien dirige un grupo de Ninjas llamados “Los Ozunu”. La agrupación es milenaria y está conformada por niños huérfanos que se “forman” (o deforman, depende de cómo se vea) bajo la filosofía de este señor que funge como “padre” y que les enseña a ser “Ninjas asesinos”.
Los errores se resarcen con un castigo físico. El dolor es mental. El honor es lo más importante. Quien intenta escaparse del clan, debe pagarlo con su vida. Son algunas de las ideas con las que crecen estos chicos y chicas. Los castigos físicos están a la orden del día.
Como suele suceder, hay un Ninja que rompe el molde. El nombre que le otorgan es “Raizo”. Es uno de los más fuertes de la camada. Mientras crecía, Raizo comparte buenos y malos momentos con “Kiriko”, una niña que también forma parte del grupo y que desde muy pequeña mostró ser diferente, tener pensamientos e ideas propias. Ella le habla a Raizo del corazón, de ser libres, de escapar. Lamentablemente o favorablemente, ella pagó con su vida su diferencia. Intentó escapar y la atraparon, por lo que su corazón fue arrancado de su pecho delante de sus hermanos, como tenía que ser.
Pasan los años y Raizo se hace hombre. Y sigue viviendo bajo la sombra de “su padre” y la organización, hasta un momento específico, en el que las circunstancias, los hechos, los recuerdos de “Kiriko” y su corazón, hacen que cambie de rumbo y gire en “U” para combatir a los que lo formaron y a sus propios hermanos.
Raizo se convierte en el enemigo, queda excluido de los Ozunu. Su vida corre peligro. Él, por su parte, está decidido en eliminar a su padre y ser libre, respirar y vivir según dicte su corazón.

Detrás de este breve resumen, hay una historia más gringa de investigación, los buenos y los malos, asesinatos, la policía detrás de los Ninjas que no logran atrapar, una investigadora muy especial y un policía metidos en el cuento, etc.

Pero lo que me llamó la atención de esta película tiene que ver con lo que Bert Hellinger, creador de las Constelaciones Familiares, llamó la buena y la mala conciencia.

Hellinger dice que actuamos con “buena conciencia” cuando actuamos igual a nuestros ancestros, a nuestra familia. En el caso de “Los Ozunu”, sería actuar como el padre adoptivo: asesinar, matar al enemigo, no tener piedad con el otro, no sentir dolor.

Lo contrario, “la mala conciencia”, es justamente lo opuesta: es hacerlo diferente a nuestros ancestros. Si ellos son ladrones y yo no robo, actúo bajo esta mala conciencia. Como lo hizo Raizo al atacar a su padre. El protagonista de la película es el ejemplo de esta mala conciencia.

¿Cuáles son las consecuencias de actuar bajo la mala conciencia?
Lo más probable es que pase como a Raizo, que quedó fuera de su camada, dejó de ser hermano de sus hermanos, dejó de ser el hijo de su padre adoptivo, dejó de ser quien despertara orgullo en él para convertirse en una vergüenza para “Los Ozunu”.

El precio que tiene que pagar Raizo por ser “diferente” es parecido al que pagó “Kiriko”. Su vida corre peligro. No pertenece. Queda excluido. Es una lucha constante. Es parecido a lo que nos puede pasar dentro de nuestra historia familiar, si no compartimos el pensamiento de los nuestros: ¿Cuál es nuestra suerte?, ¿Qué nos pasa?, ¿Cómo nos sentimos”.

Aquí, en esta diatriba, podemos tener dos opciones: volvemos a actuar desde la buena conciencia y seguimos “perteneciendo” a nuestro grupo de origen. O actuamos desde esta mala conciencia y dejamos de pertenecer. No hay una forma correcta de hacerlo.

En todo caso, habría que hacer como lo hizo Raizo en la película “Asesino Ninja”. Seguir sus instintos, su corazón (esté donde esté), cortar los alambres que le impedían crecer libremente, escalar el muro y mirar el nuevo horizonte.









Más info de la película “Asesino Ninja”
Texto escrito por: Raiza Ramirez

lunes, noviembre 02, 2009

Descubrimiento musical


No escucho mucho la radio. El IPOD suele estar instalado antes de encender el auto. Sin embargo, este sábado no fue así. Arranqué y la radio estaba encendida.

Eran las siete de la mañana. Y sonó una voz masculina que me llamó la atención. Me recordó al cantante del grupo venezolano llamado "Entre nos" que tanto me gusta. Captó mi atención.

A los pocos minutos supe que no era él. La voz de la locutora indicó que se trataba de un cantante venezolano que está nominado a los premios Grammy Latinos 2009.

Sonó otra canción que me atrapó desde la primera nota. Se llama VIDA, y entre la letra y el cuatro como instrumento de fondo y me tocó en cada frase: "Vida: no te duermas en mis labios sin brindarme una caricia. No llores sobre mi pecho, sin mostrarme una sonrisa".

El cantante se llama Claudio Corsi. Es venezolano. Compone, canta, toca. Su página web es: www.claudiocorsi.com

Esa misma tarde me compré su CD. Una edición especial del sello Kakao Records. Hermoso el diseño y el sonido. Desde el sábado, el disco me acompaña en el auto y "Vida" se ha convertido en mi canción bandera de la semana.

Me encantan los sábados en los que descubro música y músicos maravillosos. Es un super regalo para mis oídos y mi alma. Mejor aún cuando el talento es de mi país.

viernes, octubre 16, 2009

El bueno y el malo. ¿Quién es quién?


Apuntes de Constelaciones Familiares:
El bueno y el malo. ¿Quién es quién?

Hay mandatos sociales. Hay, en teoría, cosas que se deben hacer y otras que NO se deben hacer. Están los llamados buenos y los llamados malos. Están los que reciben aplausos y los que son señalados por los demás. Mi pregunta es: ¿Quién tiene la razón? Otra pregunta: ¿Quién es el bueno y quién es el malo?

Gracias al trabajo y al aprendizaje que he tenido la suerte de ver y tener con Constelaciones Familiares, cada vez me paro menos a pensar en los buenos o los malos de las historias. Cada vez hay menos juicios ante lo que hace uno o el otro. Cada vez hay menos señalamientos.

Trato de mirar cada historia con ojos bien abiertos y sin dejarme de maravillar de lo grande que es el balance y la compensación en cada grupo, y de cómo se cumple una y otra vez, especialmente, cuando alguien queda excluido de la familia.

Del lado del “malo”

Cuando me cuentan una historia de alguien “malo”, una persona que se comporta “mal”, una persona que hace “lo peor”, un ser humano que “se sale de lo establecido”, mi primer pensamiento es: ¿A qué persona de su familia estará representando? ¿Con quién estará embrollado? ¿De dónde proviene este supuesto mal?

En este punto me recuerdo de Carola Castillo, quien en nuestra formación solía decirnos algo así como que cuando le mostraban al bueno y al malo, ella se sentaba al lado del malo, pues quizá los supuestos buenos eran más numerosos y quizá hacía falta alguien que se sentara junto al supuesto malo, lo mirara y le diera un lugar.

Y es que regularmente, ¿Qué hacemos con los malos? Los excluimos, los sacamos de nuestra vida, lo execramos de la familia, les dejamos de hablar. Y allí comienza o sigue el desbalance, dependiendo de la historia.

Por ejemplo, si vemos a dos hermanos: uno de ellos trabaja, estudia, es responsable, no se mete con nadie. El otro, es alcohólico, enfermo, quizá roba o es adicto. ¿Quién es el bueno? Respuesta rápida: el que no se mete con nadie. Quizá el otro sea el excluido, señalado, execrado, porque es el malo.

En la teoría de Constelaciones Familiares, cuando se trata de los hermanos, se dice que entre ellos, sin importar la cantidad, se reparte (por así decirlo), los temas de la familia, tanto los buenos como los menos buenos. Sin embargo, puede pasar que uno de ellos, generalmente el mayor, tome una mayor carga de los problemas; de esta manera, los otros hermanos quedan con menos carga, más livianos.

Lo anterior, aunque suene extraño, termina siendo un acto de amor, de lealtad. “Por ti, hermano y por mi familia, tomo esta carga. Te dejo más liviano a ti, más libre. Lo tomo yo antes de que lo tomes tú”, serían las palabras del hermano mayor.

Con esta mirada y tomando el caso anterior, vale preguntarse de nuevo: ¿Quién es el bueno y quién es el malo? ¿Quién lo hace mejor y quién lo hace peor? ¿Quién paga el precio más alto?

Mirar, asentir y honrar

Bajo esta perspectiva y con el ejemplo anterior, hay dos aspectos importantes a tomar en cuenta.

El primero, que el hermano “bueno”, pueda mirar y reconocer a su hermano “malo”. Que pueda asentir, aunque sea doloroso, a ese destino. Que pueda mirar que gracias a esta carga, él está un poco mejor. A veces es difícil, especialmente, cuando hay miedo, dolor, rabia e incluso puede haber una pregunta intrínseca: ¿Qué pasa que yo estoy “bien” y mi hermano está “mal”?.

Puede también darse el siguiente pensamiento: “Yo quiero que mi hermano esté bien”. Y detrás de esta frase hay un irrespeto al destino del otro. No se reconoce su carga y se le critica. Es paradójico y es lo que señala la teoría de Constelaciones Familiares.

La mirada que brinda solución entre estos dos hermanos es que el que está “bien” pueda mirar y honrar a su “hermano malo”, que pueda asentir a su destino. “Hermano, ahora puedo mirarte y puedo mirar lo que haces por mí. Honro tu destino, con amor y dolor. Y haré lo mejor que pueda con mi vida. Gracias por tomar esta carga por mí y por nuestra familia”, pudieran ser sus palabras de resolución.

Con esta resolución, no sólo puede cambiar la relación entre estos dos hermanos, sino también puede evitar las repeticiones en las siguientes generaciones.

Salir del embrollo

Personalmente, creo que asentir al destino de un ser amado puede ser difícil e incluso doloroso, especialmente si se trata de un destino con más carga. ¿Cómo asentir al cáncer de un familiar? ¿Cómo decir SI a un accidente de un ser querido? ¿Cómo honrar el destino de un adicto al que amo?

Lo anterior requiere de fuerza, de valentía, de dignidad. Es un reto a la arrogancia, a nuestra necesidad de querer cambiar lo que le sucede al otro y solo mirarlo sin intención.

Ahora bien, como decía al principio de este texto, al mirar un caso de víctimas y perpetradores, trato de observar quién falta y a quién podría estar representando el cliente o qué puede estar mirando que los demás miembros de su familia no ven.

Imaginemos el mismo “hermano malo”, el que está enfermo, es adicto o alcohólico. Éste, podría estar imitando el destino de un perpetrador de su familia o podría estar haciendo balance por una víctima de su familia que fue excluida por dolor.

Una solución posible para el sistema está en traer a la constelación a una víctima y su perpetrador de la familia con la que trabajamos. Sin importar necesariamente la generación con la que trabajemos, o si tenemos la información exacta de lo que sucedió en esa familia.

Sólo cuando la víctima y su perpetrador puedan encontrarse, el sistema tendrá un poco más de paz. Y esta persona, embrollada en su sistema, tendrá un poco más de libertad para elegir lo que decida desde otro lugar, con menos carga.

“Ahora puedo mirarlos. Junto en mi corazón y en mi alma a todas las víctimas y perpetradores de mi sistema. No puedo hacer nada por ustedes, es mucha carga para mí. Por favor, mírenme con cariño si lo hago diferente a ustedes, si dejo de ser el perpetrador o la víctima, si soy un poco feliz. Por favor.”

Cada familia es perfecta. Cada quien hace lo mejor que puede con su destino. A veces la carga es más pesada, a veces más liviana. Y siempre estamos unidos a los nuestros, más allá de quien sea el bueno o el malo. Todos cabemos. Todos tenemos un lugar.



Autora del texto: Raiza Ramirez
Psicoterapeuta Gestalt y Terapeuta en Constelaciones Familiares.

lunes, septiembre 21, 2009

Yo soy Wall-e

Acabo de estar de vacaciones en Canadá. Específicamente en Montreal. Una ciudad hermosa, organizada, grande.

Y con muchas particularidades, entre ellas, la cantidad de inmigrantes que alli viven. Gente de todos los colores, idiomas, países, modos de andar, olores y demás. Hubo un día en el que estuve caminando por el centro de la ciudad tratando de encontrar a los canadienses y me costó saber cuáles eran.

Mi encuentro fue con amigos venezolanos que tienen algún tiempo viviendo en esta ciudad. Diferentes modalidades, formas de estar, modos de vivir. Algunos solos y felices; otros, solos e infelices; otros en familia con bebé nuevo, otros en familia ya con hijos adolescentes. De todo un poco. Lo que todos tenemos en común es que somos venezolanos.

Uno de los pensamientos comunes que encontré fue el rechazo hacia la vida que se vive en Venezuela en este momento. Si bien, no todos lo comparten, es algo que se repite. Se sorprenden, luego de algún tiempo viviendo fuera de su tierra natal, que aún haya personas que vivamos en ese país tan particular y desordenado como el que tenemos. Y más aun se sorprenden cuando les digo que además de todo, me va bien, que estoy tranquila y que mi vida es buena, a pesar de los problemas reales con los que convivimos los venezolanos día a día.

Mientras conversaba de esto de "sobrevivir" en Venezuela con Carlos y Roberto, me llegó una imagen con la que me senti identificada plenamente: la de Wall-e, el robot de la pelicula de Pixar.

Él vive en medio de un desastre, un basurero, de desechos... y aún asi, logra mantener un container (su hogar) super equipado, con millones de cosas útiles que además, pueden ayudarlo a el mismo y a los demás.

Me sentí identificada con el, tanto por lo que hago como profesion, como lo que hago con la vida: transformar y al mismo tiempo, transformarme en ese cambio.

Soy Wall-e.

domingo, agosto 23, 2009

De cómo fue que pasé de periodista a terapeuta


Algunas personas me han preguntado que cómo fue que cambié de profesión y pasé de ser una comunicadora social a una psicoterapeuta gestalt.

Lo primero que tengo que decir es que no creo que haya pasado de un lado a otro. No he dejado de ser periodista, no puedo dejar de ser comunicadora, simplemente no puedo. El periodismo lo llevo en la sangre, la comunicación es parte de mí, cosa que agradezco profundamente, pues esa visión me da otra matiz para encarar mi segunda carrera y mi primer oficio en este momento.

Yo trabajaba como Coordinadora de Proyectos de Internet en una empresa importante de telecomunicaciones. Me llamaron de otra compañía para ofrecerme un cargo muy interesante también en el área de comunicaciones: muy buen sueldo, gran proyección a futuro, posibilidades de irme fuera de Venezuela, entre otros. Y fue en ese momento cuando lo supe.

Si bien sabía que quería cambiar de trabajo, la verdad es que no quería encerrarme en otra oficina desde la mañana hasta la noche, con muchas responsabilidades y exigencias de una Junta Directiva y poco tiempo libre para mí y los míos.

Asi que empecé a buscar, con la ayuda de mi terapeuta Mirtha, escuelas en Caracas que dieran una formación en Psicoterapia Gestalt. Siempre me había llamado la atención la Psicología y no quería hacer otro pre grado, así que una escuela me parecía adecuada para mí. Fui a varias entrevistas e investigué. Y comencé a estudiar.

Me enamoré plena y completamente de la Psicoterapia Gestalt. Y al mismo tiempo, iba construyendo en mi mente una nueva profesión u ocupación en la que manejaría mi tiempo, mi agenda y mis posibilidades.

Pasaron dos años y mi amor por la Gestalt seguía creciendo. Me di cuenta que necesitaba y quería irme a estudiar al exterior para complementar mi formación. Un cúmulo de situaciones personales, profesionales y de vida me impulsaron a tomar una de las mejores decisiones que he tomado: me fui a Argentina a estudiar en el Centro Gestáltico San Isidro.

Me regalé un año de pausa, de terapia, de crecimiento, de vida, de aire puro, de buena respiración, de sueños trabajados en terapia, de sueños anotados en la libreta de gastos, de sueños que se han ido cumpliendo. Un año impecable, sin sobras o faltas, con mucho amor.

Al llegar a Venezuela, a principios del 2007, me decidí a abrir un consultorio. Mi amiga Jeni (la titi) me diseñó unas tarjetas preciosas. Monté mi Blog en Internet (Gestalt Venezuela) Y comenzaron a llegar los pacientes. De a poco, tranquilamente. Con miedo y amor los fui atendiendo.

De eso hace ya dos años y medio. Lo que ha pasado en este tiempo no tiene forma de explicarse. Estoy tan agradecida que es difícil ponerle palabras. La ganacia superó cualquiera de mis expectativas posibles.

Soy Terapeuta de corazón, formación y pasión. Y al mismo tiempo soy una Comunicadora. No tengo otra manera de hacerlo. Y a la vez, todos los días lo hago diferente.



viernes, julio 31, 2009

Cómo la inseguridad me confunde

Caracas se ha convertido en una ciudad muy insegura. Las cifras de asaltos, atracos, robos, secuestros express o no, asesinatos, ha crecido en números.

Este hecho, lamentablemente, hace que los ciudadanos comunes andemos paranoicos, estresados, con miedo y angustia. Particularmente, yo me siento así.

Voy en el auto con los vidrios arriba, mirando por los espejos retrovisores todo el tiempo, escondiendo los celulares y el IPOD, no usando joyas u objetos que puedan llamar la atención, con ojos hasta en la nuca, llegando temprano a casa, en fin, más o menos encarcelada en mi propia ciudad.

La cosa se ha complicado tanto que hasta el contacto con el sexo opuesto en la calle resulta un tema. Contaré una anécdota vivida hace una semana atrás:

Voy caminando en la calle a plena luz del día, llegando al consultorio. Mientras yo voy subiendo, un hombre apuesto va bajando por la misma calle. Cruzamos miradas y sonrisas. Hay un "click". Él pasa, yo paso. Me volteo, se voltea. Seguimos en contacto visual y sonreidos.
A los segundos, el hombre cambia de dirección, da la vuelta en "U" y ahora en vez de ir bajando, va subiendo como yo y justo detrás de mí.
Lo que en otro momento me hubiera parecido un gran momento, perfecto para entablar una conversación; en esta ocasión me alarmó y me pareció una amenaza. Me dje: "Y si me quiere robar?".
Así que apuré el paso como si estuviera huyendo de algo (como en efecto), rápidamente perdí al hombre guapo de la calle. Así que, opté por estar "sana y salva" que por el coqueteo.

¿Hasta dónde nos ha llevado la inseguridad?


martes, julio 28, 2009

Nuevo Grupo de Constelaciones Familiares. Sep 09


Grupo de Constelaciones Familiares
Abre en septiembre de 2009

Dirigido a psicólogos, terapeutas y estudiantes de psicología
Día y hora: Dos sábados al mes, de 9 a.m. a 2 p.m.

Durante ocho encuentros, trabajaremos tanto teoría, práctica y vivencias sobre Constelaciones Familiares, para que los participantes puedan conocer las leyes y bases que sustentan este trabajo terapáutico y así, empiecen a dar sus primeros pasos en el área, cada uno desde sus posibilidades, su enfoque de trabajo y su forma.

Contenido temático:
+ ¿Qué es constelar? ¿Para qué constelamos?
+ Base teórica. Los órdenes del amor.
+ La actitud terapéutica frente al cliente.
+ La percepción y su importancia para el trabajo.
+ La entrevista. La búsqueda del tema. Armando el genograma.
+ ¿Cuándo constelamos y cuándo no? Selección de casos.
+ ¿Qué buscamos como consteladotes?
+ Movimientos sistémicos y Constelaciones. Semejanzas y diferencias.
+ La importancia de la madre y del padre.
+ Los hermanos, el orden, adopción, abortos.
+ La pareja y parejas previas.
+ Los excluidos: buscando a los que faltan.
+ La buena y la mala conciencia. Todos queremos pertenecer o cómo se repite la historia.
+ La enfermedad como camino.
+ Constelaciones organizacionales.
+ El balance: ¿quién es el bueno y quién es el malo?
+ Frases de resolución. Cuáles usar, cómo, dónde y para qué.
+ Análisis y trabajo de diferentes dinámicas familiares.



Otros detalles:

* Este seminario comienza en septiembre y termina a principios de diciembre de 2009. Haremos un total de ocho encuentros.
* Los encuentros serán los días sábado. Comenzaremos a trabajar a las 9.00 a.m. y culminaremos a las 2.30 p.m.
* Para este grupo sólo estarán disponibles doce (12) cupos.

Si estás interesado en participar, manda un correo a raizaramirez@gmail.com, con tus datos (nombre, teléfono, profesión u ocupación) y con unas breves líneas en las que nos cuentes tus motivaciones para participar en este seminario. Te responderemos con otro correo, en el que te enviaremos los detalles de la formación.

Facilitadora:
Raiza Ramírez. Psicoterapeuta Gestáltica y Consteladora Familiar.
Contacto: 414-2841097 / 412-9631191 o escribir un mail a raizaramirez@gmail.com


lunes, julio 27, 2009

Lie to me


El Canal FOX acaba de estrenar en Venezuela una serie llamada "Lie to me" (Miénteme)

Está basada en un personaje de la vida real: un experto en leer rostros y cuerpos con la finalidad de detectar mentiras, para resolver casos importantes.

El primer episodio muestra algunos datos interesantes que quise recopilar pues pueden ser interesantes para cualquiera que desee detectar a un mentiroso.




Los hechos en cuestión:

* Según la serie, por lo menos se dicen 3 mentiras durante 10 minutos de conversación

* Si hago un movimiento de un hombro hacia arriba, quiere decir que no tengo confianza en lo que digo. Digo algo, pero mi cuerpo no está de acuerdo con eso que dije.

* Si la expresión de sorpresa no dura más de unos segundos, no es real.

* Las cejas oblicuas indican tristeza.

* Si al hablar con una persona y hacerle una pregunta, la persona rompe el contacto visual, el probable que esté recordando algo. Si responde mirando directamente a los ojos, no está recordando y puede estar mintiendo. Los mentirosos necesitan mirar, a ver si el otro le cree su mentira.

* Subir un poco el menton es señal de vergüenza.

* Asentir antes de decir no: un clásico gesto de mentira.

* Esconder la mano en los bolsillos en el contacto: puedes estar escondiendo algo.

* Si la sonrisa es real, se hacen pequeñas arrugas alrededor de los ojos. Si no lo es, no se hacen las arrugas.

*** Una manera de saber si alguien está mintiendo cuando narra unos hechos: regularmente, quien miente fabrica los hechos progresivamente. Si le pedimos que los cuente de atrás hacia adelante, es probable que se confunda.

*** Cuando una persona está asustada, las manos se le ponen frías. ¿La razón? Es simple: la sangre circula hacia las piernas, en caso de que tenga que salir corriendo.


Esto fue solo en el primer capítulo. Espero el segundo para seguir recopilando información.

Para más info de la serie, visita: http://www.canalfox.com/ve/series/lie-to-me

Para seguir leyendo...

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