miércoles, diciembre 05, 2007

Autobiografia en Cinco Capitulos Breves

.:: I::.
Voy andando por la calle
Hay un agujero profundo en la acera
Me caigo
Estoy perdida...
No sé qué hacer
No es culpa mía.
Tardo siglos en salir.

.:: II::.
Voy por la misma calle
Hay un agujero profundo en la acera.
Hago como que no lo veo
Me vuelvo a caer.
No puedo creer que me haya caído en el mismo sitio.
Pero no es culpa mía.
Tardo bastante tiempo en salir.

.:: III::.
Voy por la misma calle
Hay un agujero profundo en la acera.
Veo que está ahí
Me caigo...
Es una rutina, pero tengo los ojos bien abiertos.
Sé dónde estoy
Es culpa mía
Salgo rápidamente.

.::IV::.
Voy por la misma calle
Hay un agujero profundo en la acera.
Lo esquivo.

.::V::.
Voy caminando por una calle distinta

Autora: Portia Nelson
Tomado de la pag web: http://www.pensardistinto.com

5 comentarios:

CRIMSOM TEARS dijo...

Entre las muy pocas cosas que Dios me ha dado, la escritura desbordada es una de ellas. En muchos casos es casi imperceptible la diferencia entre un don o una maldición, y mi deseo impulsivo de escribir pisa la línea entre uno u el otro; sobretodo en mis peores momentos, aquellos en los cuales la vida parece no ser una necesidad, simplemente un lujo o un diamante en su propia mina…..

Pequeñas líneas te escribo pues , probablemente sin ninguna razón o derecho, incluso en violación de las máximas de la cordura. La tarde hoy es fría, fría como el polo y como la sangre que corre en mis venas y mi piel. Mis labios se entumecen al punto de no poder proferir palabra alguna. Por eso deseo plasmar mis delirios en los pergaminos, sitio del cual no tienen escape. La tinta fluye hacia el y lo marca permanentemente, solo que por una razón obscura siento que esa tinta es mi propia sangre que va dejando mi cuerpo persiguiendo las pequeñas fibras y tomando la forma de caracteres que no entiendo, símbolos sin sentido a mis ojos e inalcanzables a mi razón. . Muchas lágrimas recorrieron mi rostro; muchas mas lo conocerán; la vida es sólo un amasijo de engaños y traición disfrazado por una hipocresía sublime. . Los versátiles conocimientos, adquiridos en el transcurrir de las saetas del reloj, no sirven para este delicado juego. No hallo respuestas. Busco en los lugares más recónditos de mí ser. No hallo respuestas.

Una vez perdidos en el tiempo y el espacio, los poderes de los grandes titanes ya poco importan. Carecen de la valentía y el coraje de antaño. Las viejas y grises gárgolas del castillo encantado aúllan su quejido de amor a la luna; astro que guarda silencio, y como tú, se muestra resplandeciente y magnífica. El destello de vuestros ojos guía ahora mi vida; cándidos luceros de los cuales quiero ser esclavo, pero, el dolor es incontrolable. Tu calido halito es como una dorada daga que corta mi piel. Un solo beso tuyo es portentosamente destructivo para mi alma. Tu presencia me asfixia. Tocar tu piel produce dolor y cada minuto que paso contigo me desangra. Tus cabellos libres al viento son tentaciones que me invitan y el acariciarlos suavemente entumece mi pensamiento y nubla mi vista. Tus cabellos libres al viento son tentaciones que me invitan y el acariciarlos suavemente entumece mi pensamiento y nubla mi vista.

Entre tantos falsos ídolos, efigies sin nombre, humanos sin sentimientos, caras oscuras llenas de hipocresía, mentiras absurdas y pasiones fugaces, todo lo vivido en este mundo, os he visto, he sentido vuestra presencia, he levantado mis poderosos ojos para observarte, mi pequeña niña, divino ángel proveniente del Reino, henchida de absoluta pureza y sonriente inocencia. Os he visto danzar, hablar delicadamente, he observado vuestros pasos durante los años; tus facciones, dóciles por siempre, pero indomables al ojo pagano. He caminado a tu lado, siendo tu desconocido guardián. Te he brindado consuelo y ternura, así como fuerzas y conocimientos; en todo momento, tratando de asegurarme que realmente sois vos. Después de tanto tiempo creo haberte encontrado, dúctil figura celestial, serena y bella como la noche, te has revelado a mí con potente y cálido brillo, sólo comparable con el de las Pléyades. Pasados los años de haberte conocido por primera vez, te has hecho más dulce y hermosa que antes; la hora ha llegado y con ella golpeteos de vientos de cambio, rugir de otro corazón y sentimientos inexplicables se acercan también. Me he levantado de mi apacible trono, gran sillón de piedras preciosas, en tu búsqueda y ahora es poco lo que podéis hacer. Rodearé con ponzoñosas trampas y hambrientos animales tu camino, desviándolo de forma tempestiva hacia mí. Me pondré de pie ante ti y abrazaré tu cuerpo con mis argénticas alas, brindándole un Palacio de confusión y tentaciones. Mis garras darán protección a tu espíritu y recorrerán cada centímetro de vuestra piel, vuestros ojos, vuestros cabellos, sin lastimarlos, únicamente dejando huellas de pasión y deseo; seguirá a éstas mi hirviente y sulfuroso hálito que descargaré sobre vos quemando tus ideas en volcánicas llamas y sofocando tu voluntad hasta hacerte mía. No sentirás dolor sobre las horribles quemaduras, sólo placer. Robaré de ti pequeños soplos de aliento de los cuales me alimentaré placenteramente hasta cumplir mis cometidos; beberé y brindaré con vuestra sangre, fluido puro y magnífico, con el cual venceré a mis enemigos; así como Perseo venció a los suyos con la cabeza de la Gorgona. Mi boca, desprovista de colmillos, danzará sobre tus aterciopelados labios hipnotizándolos, haciéndolos clamar por más y pidiendo a gritos que el calor de mi resollo los bañe y que mi córnea lengua los bese de nuevo. Besaré tu esbelta figura de pies a cabeza y en cada respiro que hagas exhalarás pequeñas sensaciones incontrolables, que se fusionarán en el más portentoso orgasmo que mortal alguno haya deleitado. Disfrutaré del aroma de tu cuerpo; acariciaré tu alma cuantas veces lo pidas; arrancaré con fuerte mordedura las cabezas de quien quiera lastimaros; estoy aquí para picar vuestras alas y ascenderte yo mismo al cielo. Seré vuestro esclavo y servidor, sin cansarme nunca de confundir vuestra senda ni de tentar vuestra percepción. Nunca he de desfallecer en el darte goce y alegría, pero a su vez, os llenaré de deseo y lujuria. Hincaré sobre tu corazón mi índice y plantaré en él con mis uñas la semilla de la paz. Luego me sentaré de nuevo en mi trono; marcaré tu bella espalda con mi señal y moriré por ti. Pero aún así no sabrás quien soy.
Francisco Pimentel.

Raiza Ramírez dijo...

Hola Francisco Pimentel.
Wellcome.

Roberto dijo...

bueno... obviamente se trata de alguien en caracas, porque tantas calles con huecos en otra parte del mundo, sencillamente NO hay.

Esther dijo...

Disculpen pero Portia Nelson no es la Autora, esta extraído del Libro Tibetano de la vida y la muerte. Editorial Urano pág. 55

Gracias

Raiza Ramírez dijo...

Es texto fue extraído del libro "Nunca es tarde para pensar distinto", de Ronald Altuve.
Y de allí la cita...
De todas maneras, me encantan los cinco capítulos y me parece que resumen perfectamente un camino de la oscuridad hacia la luz...

Para seguir leyendo...

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