miércoles, diciembre 20, 2006

Los peluqueros de mi vida

Tengo 32 años. Debo asumir que no he tenido una vida emocional estable. He tenido muchas relaciones, encuentros, novios, desencuentros, equìvocos, barrancos, etc, etc, etc. Tambièn debo confesar que esto de la inestabilidad emocional siempre me ha preocupado, pues he tenido la sensaciòn de que no puedo tener una relaciòn estable,de cualquier ìndole.

Aunque pensàndolo bien y detenidamente hace algunos dìas, me di cuenta que sì puedo tener relaciones estables y que ademàs puedo ser fiel. ¿Còmo lo se? Pues, es el tipo de relaciones que he tenido con mis peluqueros.

En 32 años solo he tenido tres peluqueros. Con los tres he tenido relaciones super estables (de màs de 5 años cada una), nunca les he sido infiel (ni siquiera en casos extremos) y las relaciones han terminado cuando ellos se han marchado, han sido ellos los que me dejaron a mì.

Paso a contar. Mi primera peluquera fue Josefina, una mujer de Republica Dominicana. Ella peinaba a mi mamà desde que yo tenìa unos 10 años y siempre me dije que ella serìa la primera en mi vida. Y asì fue, a ella le entreguè mi cuero cabelludo por primera vez, para que me lo lavara, lo manipulara, en fin, para que hiciera con èl lo que quisiera. Con ella tuve mi primera permanente, con ella tuve mis primeras equivocaciones en materia de cabello. Era tan buena que hasta le perdonaba los errores que cometia. Con ella estuve feliz hasta los 21 años, cuando decidiò mudarse a Estados Unidos.

Desolada, comencè a recorrer un par de peluquerìas sin correr con suerte. La extrañaba en cada secado de cabello, en cada mal corte. Fue una mala època en mi vida.

Luego, volvì a enamorarme. Esta vez de Carlos. Un hombre maravilloso con el que volvi a creer en los tintes y en soltar la cabeza para entregarme a su maravilloso instrumento. Con èl vivì momentos maravillosos, me hizo moños, me acompañò el dìa de la boda de mi hermano, me hizo los mejores cortes que alguien jamàs me hubiera podido hacer. Todo iba muy bien hasta que decidiò mudarse a Estados Unidos. Una vez màs quedè en el aire... triste, acongojada y con el cabello hecho añicos.

Pasaron algunos meses y encontrè a Cèsar, el uruguayo. Con èl, me atrevì a ponerle color a mi cabeza, con èl volvì a sentir la màgica sensacion de una tijera que me cortaba y me daba placer. Con èl, estoy desde hace siete años. Y mientras no se vaya a Estados Unidos, me quedarè a su lado. De hecho, este año que he estado viviendo en Buenos Aires, no he dejado que me corten en cabello, es decir, he sido fiel. Y estoy esperando ansiosa volver a mi paìs para reencontrarme con este hombre.

Ahora que escribo esto me lleno de aliento. Sì puedo mantener relaciones estables en mi vida!!!! Mi cabello es una muestra de ello.

3 comentarios:

Otros dijo...

LA Emperatriz del Pelo y Su Imperio!

Anónimo dijo...

No se que estaba buscando en el interminable mundo de autopistas de la net. No sé como llegué a este site y por qué aqui y ahora, me encuentro con los peluqueros de tu vida...lo cual me llevo a leer y a leer y a leer...Y aunque no lo creas seguí leyendo y realmente hay una sola realidad. Me siguen encantando tus historias, tu manera de hablar y tus enredos. Realmente eres Unica. No cambies o dejarías de ser tu. Aunque no lo creas Carlos Andrés.

Anónimo dijo...

No se que estaba buscando en el interminable mundo de autopistas de la net. No sé como llegué a este site y por qué aqui y ahora, me encuentro con los peluqueros de tu vida...lo cual me llevo a leer y a leer y a leer y realmente hay una sola realidad. Me siguen encantando tus historias, tu manera de hablar y tus enredos. Realmente eres Unica. No cambies o dejarías de ser tu. Aunque no lo creas Carlos Andrés.

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